La Palabra de hoy: 30 de agosto de 2022.
PRIMERA LECTURA:
De la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios 10, 17-11, 2.
Hermanos: Si alguno quiere enorgullecerse, que se enorgullezca del Señor, porque el hombre digno de aprobación no es aquel que se alaba a sí mismo, sino aquel a quien el Señor alaba. Ojalá soportaran ustedes que les dijera unas cuantas cosas sin sentido. Sopórtenmelas, pues estoy celoso de ustedes con celos de Dios, ya que los he desposado con un solo marido y los he entregado a Cristo como si fueran ustedes una virgen pura.
Palabra de Dios.
SALMO 148:
R. Que alaben al Señor todos sus fieles.
Alaben al Señor en las alturas, alábenlo en el cielo; que alaben al Señor todos sus ángeles, celestiales ejércitos. R.
Reyes y pueblos todos de la tierra, gobernantes y jueces de este mundo; hombres y mujeres, jóvenes y ancianos juntos, alaben al Señor y denle culto. R.
Que lo alaben todos sus fieles, los hijos de Israel, el pueblo que ha gozado siempre de familiaridad con él. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO:
R. Aleluya, aleluya.
Permanezcan en mi amor, dice el Señor. El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante. R. Aleluya.
EVANGELIO:
Del santo Evangelio según san Mateo 13, 44-46.
En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va y vende cuanto tiene y compra aquel campo.
El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una perla muy valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra".
Palabra del Señor.

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